Aprende a escribir escribiendo
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(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Medallero

 

MEDALLA DE BRONCE; David Coloma y Maila Hernández

 

¡Enhorabuena a los dos!

 

Querido cincoliniero, ¿eres más de los Reyes Magos o de Papá Noel?
Como reto adicional, debes escoger tu bando e incorporar al personaje o personajes escogidos a tu relato.
¡Defiendelo en redes con los HT #5LTeamReyesMagos y #5LTeamPapáNoel

Spoiler alert: yo soy Team Reyes Magos forever.
¡Feliz Navidad!

 

Diciembre:

Avalancha, especial y enfermo.

 

 

Comunicado especial desde Laponia: «El trineo de Papá Noel ha sufrido un accidente. Ha sido sepultado por una avalancha durante la puesta a punto del vehículo. Tanto él como sus renos están bien, solo un poco resfriados, pero les será imposible cumplir con sus obligaciones este año… Última hora; me informan de que sus Majestades han sabido que Santa está enfermo y han decidido hacer su ruta, por lo que todos recibiremos dos veces la visita de los Reyes Magos. ¡Feliz Navidad!»
Por Adella Brac.

 

Melchor, Gaspar y Baltasar entraron por el lateral del escenario. Aquel era un momento especial. Gaspar había tenido que ser reemplazado en el último momento pues la noche anterior había caído enfermo de anginas. Los camellos eran de juguete, claro. María y José les saludaron; el niño Jesús era un muñeco, pues no hubiera sido seguro para un bebé. Cuando los tres Reyes Magos dieron los regalos al niño, el público irrumpió con una avalancha de aplausos. Baltasar me sonrió al verme.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Una avalancha de nieve les cortó el paso a la altura de aquellas inmensas montañas. Más adelante, ya superado aquel obstáculo, uno de ellos cayó enfermo. Días de fiebre y de descanso, y aquella comitiva prosiguió hacia su destino. A medida que avanzaban, más fuerte brillaba aquella estrella especial que les guiaba. Y todo cobró sentido, cuando postrados ante un niño recién nacido, supieron que Dios se había hecho hombre.
Por Lorenzo.

 

El doctor Watson tras una exploración del anciano barbudo, dictaminó que su nariz roja y brillante anunciaba que estaba enfermo de gripe.
La investigación todavía continúa para conocer más a fondo las causas de la avalancha, pues hay testigos que unas horas antes del accidente vieron a unos hombres en la zona colocando una cantidad enorme de explosivos.
Aquella Navidad sería muy especial, Mamá Noel tuvo que retomar el control del trineo y reanudar su travesía por el mundo.
Por Estrella Amaranto, deBlog Literario Amaranto.

 

Después de la terrible avalancha que tuvo lugar aquel fatídico día de abril, mi abuelo quedó destrozado. La catástrofe se había llevado la vida de muchas personas, entre ellas, mi abuela; la cual daba vida al hogar. Ahora mi abuelo se pasaba los días enfermo de dolor y sin ganas de hacer nada; cosa que nos preocupaba a todos. Lo comprendíamos, mi abuela tenía una habilidad especial que volvía los días monótonos en días memorables, esa parte de ella era lo que más añoraba él.
Por Maila Hernández.

 

Desde nuestra infancia oímos a nuestros padres hablar de ese lugar tan especial, el lugar donde se conocieron hacía ya sesenta años. Ahora mi padre era un hombre enfermo, cansado, pero le quedaban fuerzas suficientes para este viaje. Nadie pudo prever la avalancha que arrasó con el pequeño hotel de montaña, su viaje fue el último. Descansa en paz viejo.
Por Katalina Camus, del blog Ambiente virtual.

 

No es un enfermo de la Navidad sino todo lo contrario, como un Grinch. La temperatura supera los 30 grados en Buenos Aires, pero los árboles del shopping están nevados. Justo lo que necesitaba, una avalancha de nieve que lo cubra y anestesie el dolor que disimula hace meses. Como cuando era chico y corría, sin manejar muy bien su cuerpo, hasta que el borde de alguna mesa lo frenaba y aparecía ella con un manojo de hielos envuelto en un trapo, lista para sanar a su pequeñín especial.
Por Pequeña Raquel, del blog Pequeña Raquel y otros cuentos.

 

Las aglomeraciones en la puerta, esa avalancha que año tras año atrajo a las televisiones, son historia. Ahora, las rebajas se llaman Black Friday o algo por el estilo. Reyes, siempre ha sido una fecha especial. El doble de trabajo, de nervios; y de tiempo con Sara.
Con ella los días son… otra cosa. Se supone que todo avanza. Sigo enfermo con gripe y me han mandado con el portátil a casa, a teletrabajar. Estoy harto del Wifi y de mandar correos, que Sara no contesta.
Por Ángel.

 

Conocedor del secreto medicinal de las plantas que crecen bajo la nieve alpina, había subido al monte, con la moto de nieve, a buscar el tan ansiado elixir que haría que su hijo enfermo olvidara los dolores en una noche tan especial. Una avalancha de nieve dejó la montaña intransitable para la vuelta. Cobijado en el refugio, sin saber cómo, se durmió y al despertar se encontraba en su cama, en casa, junto a su hijo. La cabalgata de los Reyes Magos se oía en la calle.
Por Jose Lezcano, del blog A orillas del río Oria.

 

«Una avalancha de niños arrasa comercios el 6 de enero».
Según las ultimas noticias, uno de los integrantes del famoso trío conocido como «Los Reyes Magos de Oriente» ha caído enfermo, y el resto se ha visto obligado a guardar cuarentena por contacto con un positivo. Mientras tanto, en las tiendas los empleados no dan a basto y aseguran sentir miedo. Ya hay varios heridos y más de uno ha tenido que ser atendido por crisis nerviosa.
Al final si va a ser una Navidad especial.
Por Amanda Vilas, del blog Escondida entre nubes.

 

Papa Noel, después de repartir regalos en esa noche tan especial, volvía a casa atravesando las grandes montañas coronadas por nieve. Iban con cuidado de no provocar una avalancha. Rudolf estornudó, había estado enfermo y el reno no había podido evitar estornudar. La avalancha se les venía encima, espoleó a sus renos y les hizo volar una vez más, por poco, consiguieron evitar la avalancha. Suspiró, aliviado, que ganas tenía de llegar y ver a Mamá Noel.
Por Do.lobera, del blog Do.Lobera.

 

A pesar de estar enfermo, Melchor acudió al juicio acompañado por dos pajes. No iba a dejar sólo a su socio Gaspar. Aunque estaba en buenas manos, Baltasar, abogado de profesión, se había encargado de su defensa, con Gaspar le unía una relación especial. Su deber era estar allí. El abogado de la acusación fue tajante ante el jurado: «Demostraremos cómo este hombre aquí sentado provocó una avalancha para asesinar a mi defendido, el Señor Claus».
Por Ángel R. Barrios.

 

Hablar en público siempre me había puesto enfermo y ahora, si miro a través de mi ventana, observo una avalancha de manos en busca de un autógrafo: gritos, selfies y más gritos… ¿Quién iba a pensar que ser escritor podía convertirte en un fenómeno de masas? No puedo negar que cada mensaje, cada lector que me saluda o cada sonrisa me han sentir especial, más de lo que nunca habría imaginado, pero no sé si estoy preparado para la fama…
Por Javier Sánchez Bernal, del blog La buhardilla de Tristán.

 

En una noche especial, el niño se sentía enfermo de tanto olvido. Él era uno de los tantos que andaban al costado del camino, pura estadística. Pero una avalancha de estrellas entró por su ventana iluminando su oscuridad y una epifanía ocurrió de manos de tres Reyes que con amor lo reconocieron y creyeron en él, salvándolo. Luz divina fue el regalo que tomó al niño en su halo.
Por Diana Rosa Conti.

 

Había llegado la noche más especial, aunque este año no habría aglomeraciones en las calles ni avalancha de niños y adultos a la caza de caramelos. Había llegado la noche más mágica y los Reyes Magos, junto con Papá Noel, que había caído enfermo en Navidad y no había podido cumplir con su trabajo, hicieron piña para repartir no solamente regalos materiales sino mostrar que dejando atrás rivalidades todos nos podemos unir para entregar amor y felicidad.
Por Núria Lorente, del blog Camins de vida.

 

Estar enfermo en navidad siempre me ha hecho sentir especial. Es la única época del año donde no compito con mis hermanos, me convierto en el favorito. Una avalancha de sentimientos me embriaga, coraje el principal. Pensé que este año, por estar en el hospital, el gordo estúpido de rojo no se olvidaría de mí, hasta que veo la bolsa de mi madre y ahí esta mi carta, nunca la mandó. No importa, tengo un as bajo la manga y llegan el día 6 de enero.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

En las salas blancas, en los puentes, en cualquier lugar donde hay un enfermo, en estos días llega una avalancha de cariño en forma de cartas, de presencias, de sonrisas, de tiempo… Nos apremia el especial regalo de estas fechas que somos cada uno para el otro y no hay fronteras que impidan esta propagación ni el virus con el que convivimos puede con la fuerza del amor que nos damos.
Por David Coloma, de Blog de poesía y relatos.

 

La avalancha de nieve ocultó al cuento de Navidad. Como la piel blanca de los países nórdicos se extendió por los puntos cardinales de la ciudad. El centro de la metrópoli fue el punto de encuentro; un lugar especial para recordar los años pretéritos; aquellos días de fábula, capaces de templar el alma de los sueños venideros. En la plaza un enfermo tomó la palabra y rezó en alto: «Vendrán años mejores, vendrán días más claros, vendrán más horas… para las noches de enero».
Por Por Juan Fernández Vicente, del blog «Libros con Dos Alas por JFV».

 

Sueño algún día con poder llegar a ser cantante, un sueño que me trae de cabeza, es algo psicótico, soy un enfermo de la música, es algo que me viene de toda la vida, es simplemente como una droga, se que soy especial y nunca podré llegar a ser una gran estrella donde una avalancha de seguidores vitoreen mi nombre y tarareen mis canciones, el día que lo consiga espero acordarme de estas palabras y decirme a mí mismo que sí que puedo.
Por Carlos González.

 

Estaba asomada a la ventana. Esa Navidad era especial para Eva, al vivir sola su octavo mes de gravidez. Mientras le resbalaba una lágrima, vio cómo caía una avalancha al final de su calle. Vendrían los paramédicos a atender a los heridos. El padre ausente de su hijo lo era. De pronto, su tristeza se tornó en júbilo cuando llamaron a la puerta y entró él, enfermo de angustia y besándola la abrazó. Era el mejor regalo de Papá Noel que recibió. Creyó ahí, en la magia de la Navidad.
Por Carla Guerrero, del blog Está escrito.

 

El temor de Papá Noel a caer enfermo este año nos hizo atender a nosotros la avalancha de cartas con pedidos. No es una queja, que no se malinterprete pero, ¿qué tiene de especial esa caja negra que tantos niños la piden? He visto al propio Noel, embobado frente a una de éstas a escondidas, gritando y culpando a alguien de ser un impostor, mientras transmitía todo por cámara a vaya a saber quién. A los duendes ya nada nos sorprende.
Por Cyn Romero, del blog El frasco de historias.

 

Ilusionado vivió la primera Navidad en su nuevo trabajo. Después, cuando pasaron tantas, de solo imaginar la avalancha de cartas y paquetes a repartir le dolía cada músculo por adelantado. «Es el momento justo y especial para mi retiro. Me pone enfermo ver unos pocos sobres con tarjetas y las bodegas casi vacías. Todos portan un cartero personal en algún bolsillo. Soy prescindible. Ni los Reyes Magos me harán desistir; estoy decidido».
Por Saricarmen, del blog Desde El Cielo.

 

Este año las cosas solo iban a peor. La dichosa pandemia, los elfos casi todos de baja o en cuarentena por prevención, una avalancha que ha llenado de nieve la puerta del establo y el pobre Rudolph que se ha puesto enfermo a cinco días de la Nochebuena. Papá Noel suspira mientras deja su taza especial de chocolate caliente en la mesa y repasa las últimas cartas. No tiene muy claro cómo lo va a hacer este año, pero va a hacer falta más magia que nunca.
Por Nahnnuk.

 

El chico corre, veloz como una avalancha, tratando de escapar, pero está enfermo y el frío le corta la piel y la respiración. Se suponía que era una noche especial, una buena noche, no una para escapar de jabalíes y ancianos barbudos montados en renos y con sed de sangre. La sacerdotisa le había confesado, antes de entregarlo al bosque, que todas las fiestas nacen de la sangre, y que este año la oscuridad sería derrotada de nuevo… gracias a él.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Aquel fue un año muy especial. Sus Majestades recibieron una avalancha de cartas pidiendo lo mismo. No importaba quién escribiera, niños, adultos, rubios, morenos, chinos o europeos; tampoco si estaban escritas en español, en inglés, en ruso o en el idioma de los selenitas. Todos coincidían en una misma petición: Que todo enfermo sanase, que aquel dichoso virus desapareciera. El amanecer del día seis, les trajo la cruel realidad.
Por Virtudes Torres Losa, del blog Pétalos de Relatos.

 

Cuando dijeron que este año iba a ser especial, lo supe. Cuando Baltasar cayó enfermo y me avisaron, lo supe. Cuando más tarde, la avalancha de niños ansiosos me engulló, lo supe. Había llegado el momento y no estaba preparado. Lo malo es que ahora, el chaval que estaba sentado en mis rodillas contándome sus deseos de Navidad, también lo sabía. Era el peor sustituto de la historia: el primer Papá Noel negro… ¡¡Oh, noooooo!!
Por MJ RU1Z, del blog Eleeabooks.

 

Llevaba años enfermo, ingresado en el hospital. En esa habitación que ya sentía como suya. En esa que había recibido tal avalancha de cartas, que hacía mucho que había dejado de sentirse solo. Y es que él se convertía durante unas semanas en Melchor, Gaspar y Baltasar, y todas aquellas cartas que le llegaban, de los niños que como él estaban enfermos, las respondía con todo el cariño que era capaz de sentir, para hacer de aquellos días, algo muy especial, a pesar de todo.
Por Montse, del blog Amor y Palabras.

 

Anoche, cuando no lo vi aparecer, me asusté. No quise alarmarme y esperé algunas horas. Fuera el tiempo continuaba a ser inclemente. El tímido sol invernal estaba por esconderse tras la montaña, por lo que decidí salir a buscarlo, no era su costumbre faltar a nuestra especial cita. Apenas vi la cabaña, supe que algo no iba bien. Todo parecía cubierto por una avalancha: nieve y sólo nieve.
Finalmente pude abrir la puerta. Allí estaba, visiblemente enfermo… Él también había caído.
Por Alma.

 

En Navidad, con la mayor avalancha de actividad, Papá Noel cayó enfermo. La pandemia le obligaba a guardar cuarentena. Sería difícil encontrar a alguien para una tarea tan especial. Recurrió a una empresa de trabajo temporal. Allí, le dijeron que contaban con el personal adecuado. Gente extranjera y sin permiso de residencia. Le saldrían muy baratos. Acudirían a casa de Papá Noel esa misma tarde. Los reconocería por sus llamativas vestimentas y que viajan montados en camellos.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

No íbamos a ver la nieve este año, el viento del este había traído cambios. Era un periodo especial de desconcierto en el que la ayuda era más necesaria que nunca. Una avalancha de problemas requería esquivar un ánimo enfermo y desarrollar mucho la imaginación. La decisión estaba tomada el team Reyes Magos devolvería la ilusión perdida, llevaban tiempo haciéndolo y si su ayuda había sido alguna vez necesaria, ahora lo era más que nunca.
Por Carmen.

 

La avalancha de regalos lo sepultó en un santiamén. Había puesto especial cuidado en robarlo con delicadeza, pero había hecho caer a todos los demás. Enfermo bajo todos esos brillos, vislumbró su oportunidad. Escogió los mejores y salió de allí confundiéndose entre los vendedores, el personal de seguridad y de limpieza. En los servicios del centro comercial, Papá Noel se quitó la barba y contempló su cara cansada en el espejo. Este año, sus hijos tendrían un buen regalo de Navidad.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

No tengo pareja, ni siquiera amigos, pero sí principios y espíritu navideño. De todos los días, hoy es el más especial para mí, y ni enfermo a las puertas del Infierno dejaría de celebrarlo. Este año, con lo de la pandemia, pensé que en el centro comercial habría cupo, pero está hasta la bandera; pues mejor así, si no queréis respetar el distanciamiento. El petardo, que he tirado este día de los Inocentes, ha provocado mi mejor avalancha humana, llevándose todo por delante.
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +

 

A pesar de su avanzada edad, desconoce lo que es estar enfermo. Sabe que es muy afortunado. Por eso, cuando descubre una avalancha de extrañas desapariciones, ignora qué son aquellos síntomas que siente por primera vez: una fuerte opresión en el pecho y un llanto desconsolado. Pero al llegar esa noche tan especial, olvida su dolor. Todos esperan a los tres, con sus lujosos ropajes, para que les repartan sus regalos. Y abandonan la residencia de mayores a lomos de sus camellos.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Comunicado especial de Navidad: Papa Noel está enfermo. Las reacciones no se hacen esperar y una avalancha de llamadas y preguntas llegan a todos los gobiernos interesándose por su salud (a sabiendas que es persona de riesgo…). Se confirma que no es nada grave, pero que va a ser muy difícil su participación este año, desde luego que van a ser unas Navidades diferentes, menos mal que en España nos quedan los Reyes Magos…
Por Arekkusu.

 

Piet teorizó sobre el no uso de la línea diagonal en sus obras, sus palabras salieron como una avalancha para explicarla. Eso la hizo especial. Un día su amigo Theo declaró en la revista que esta debía usarse para darle más movimiento y dinamismo a las obras. Piet cayó enfermo. Dejó de escribir en la revista. Afirmó: —¡Jamás aceptaré la línea diagonal en mis trazados!
Por Rosa Boschetti, del blog Rosa Boschetti.

 

Observo a un hombre joven que me parece desorientado, y casi diría que enfermo, su rostro pide ayuda en medio de la avalancha de niños que intenta acercarse a los tres Reyes Magos, una magia especial pulula entre tanta algarabía.
—¿Necesitas ayuda? —le pregunto un poco nerviosa.
—Sí, no lo encuentro —y me mostró una caja pequeña empaquetada.
“Dios, perdió a su niño”, pensé.
—Llamaré a seguridad, ¿Cuál es tu nombre y el de tu niño?
—Artabán, y el del niño, Jesús.
Por Maite Moreno.

 

No me gusta mentirle al pequeño Thommy, pero estaba enfermo y no quería preocuparlo más. La avalancha había cortado la carretera de acceso a la cabaña, aún así le dije que los Reyes Magos vendrían. Era un día tan especial para él, que lo esperaba todo el año. La sorpresa fue mayúscula cuando tres bomberos golpearon en la puerta. Creo que el regalo de la réplica en juguete de su camión logro bajarle la fiebre al niño.
Por Clara R. Sierra, del blog Athalía la lía.

 

Esta Navidad tan especial comenzó con un elfo enfermo guardando cuarentena, debido posiblemente a una negligencia de carácter higiénico-sanitaria en el recibo de las cartas. No esperaron lo suficiente, pero ¿cómo hacerlo? Siempre había algún niño enviando su correspondencia en el último momento. Ahora Laponia se encuentra en cierre perimetral (o algo así) y hay una avalancha de regalos esperando llegar a su destino. ¿Conseguirá Papá Noel salvar la Navidad?
Por Sara, del blog Letras en el aire.

 

Hoy debería ser un día especial. Ahora estoy aquí atrapado entre toda esta avalancha de gente que no deja de empujar para ver a los Reyes Magos pasar. Comienzo a sentirme enfermo. Entonces noto su mano apretando la mía por la emoción. Veo su sonrisa y su mirada de ilusión. Todos mis males desaparecen y cualquier cosa me parece poco por ver esa expresión en su cara.
Por Avalle Rei, del blog El mundo de Avalle Rei.

 

¡Cerrado!

 

Consulta aquí las palabras del mes en curso.

 

Entrada dedicada a mi gente bonita de la Comunidad Cincoliniera: Arekkusu, Nahnnuk, rakottaro, Daniel Rodríguez, Utopía – Ana Calatayud L., Ana Eva Suárez, Rocío Cejudo Soronellas, Nuria Lorente Aroca y nidriel. Si tú también quieres formar parte de ello, es aquí.

 

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